El derrame ocular o hiposfagma: qué es y cómo afecta al ojo

La aparición de una mancha de sangre en el ojo cuando nos despertamos por la mañana puede asustarnos. A esto se le conoce como derrame ocular y no reviste gravedad. Suele ser benigno y desaparece por sí solo. No obstante, en algunas ocasiones un punto de sangre en el ojo sí que puede ser síntoma de otros problemas.

¿Qué es un derrame ocular o hiposfagma?

En los ojos existen diminutos vasos sanguíneos, muchos de los cuales apenas se perciben, ya que son tan finos como un cabello. Cuando uno de esos vasos capilares se rompe, la gota de sangre que sale mancha la esclerótica (el blanco de los ojos), sin llegar a traspasarla. A esto se le conoce como hiposfagma, hemorragia subconjuntival o derrame ocular.

Aunque esta mancha roja llama mucho la atención, en realidad es muy poca sangre y se trata más bien de un problema estético que de salud. Al ojo no le afecta, puesto que no le resta visión al ser una mancha externa.

Lo habitual es no dé síntomas (ni molestias ni dolor), por lo que puede que la persona ni se percate de que lo tenga. Tampoco tiene consecuencias o desencadenantes graves. Sin embargo, si se repite un par de veces en un trimestre o cuatro veces al año se debe consultar con el médico porque habría que detectar la causa.

Las inflamaciones debido, por ejemplo, a una uveítis o conjuntivitis también hacen que el ojo se ponga rojo, pero en estos casos ese color no es debido a la sangre, sino a la irritación de las venas.

Causas del derrame ocular

Aunque algunas veces la causa real del hiposfagma es desconocida porque la persona tiene las venas frágiles y se rompen sin motivo, la rotura del vaso sanguíneo puede suceder por las siguientes causas:

  • Un ataque de tos, un estornudo o vomitar: estos gestos pueden romper una venita, al igual que ocurre cuando te sangra la nariz.
  • Maniobras de Valsalva.
  • Estreñimiento.
  • Tratamientos con antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes, como la Aspirina o el Sintrom.
  • Traumatismos oculares.
  • Una subida de la tensión arterial.
  • Hacer un sobreesfuerzo por ejercicio físico o estreñimiento.
  • Enfermedades de discrasias sanguíneas, como la hemofilia o la drepanocitosis.
  • Alteraciones vasculares como los angiomas o las telangiectasias.

La relación del hiposfagma y la presión arterial

Las personas hipertensas deben tener la tensión bien controlada, ya que como hemos comentado una tensión alta puede derivar en derrames oculares e incluso cerebrales.

Lo mismo se aplica para personas que toman anticoagulantes, debido a problemas relacionados con trombosis o arritmias. Si se sufren derrames oculares recurrentes, conviene consultarlo con el cardiólogo para que modifique la dosis de la medicación.

Cómo se trata un derrame ocular

No hay tratamiento que elimine la mancha de sangre. El cuerpo reabsorberá por sí mismo el derrame en unas dos o tres semanas, al igual que lo hace con un hematoma. En el ojo la sangre se reabsorbe lentamente, por lo que es necesario ser paciente y estar tranquilo, puesto que suele ser algo benigno.

No obstante, el oftalmólogo puede recetar lágrimas artificiales si fuera necesario aliviar posibles molestias.

Si tienes cualquier pregunta sobre los derrames oculares o hiposfagmas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. El Centro Oftalmológico Daniel Perera pone a tu disposición un excelente equipo médico que te garantiza una atención personalizada y de calidad.

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