La hipertensión ocular y el glaucoma

La hipertensión ocular no presenta síntomas y es la principal causa de glaucoma, que puede derivar en una ceguera irreversible, si no se detecta a tiempo.

En el post de esta semana comentamos todo lo que debes saber sobre estas dos patologías que afectan a la visión.

¿Qué es la hipertensión ocular?

La tensión ocular o presión intraocular es la presión que ejerce el líquido del humor acuoso, presente en el interior del globo ocular, sobre las estructuras del ojo y que contribuye a nutrirlas y a oxigenarlas.

Todos tenemos cierta presión en el ojo y lo habitual es que esté entre 9 y 21 mmHg. No obstante, cuando la presión sube por encima de los 21 mmHg hablamos de hipertensión ocular. Esto ocurre cuando existe un mal funcionamiento del sistema de drenaje del humor acuoso que hace que este se acumule en el interior del ojo. Se puede tener hipertensión solo en un ojo, pero en la mayoría de los casos se dará en ambos.

El aumento de la presión intraocular es el principal factor de riesgo para desarrollar glaucoma y, por esta razón, las personas con hipertensión ocular son más susceptibles de padecer la enfermedad, que si no se trata puede causar la pérdida de visión.

Factores de riesgo de la hipertensión ocular

Aunque cualquier persona puede padecer hipertensión ocular, algunos de los factores de riesgo que pueden producir un incremento de la presión ocular son:

  • El historial familiar: tener antecedentes de familiares directos con glaucoma o hipertensión ocular, aumenta el riesgo de desarrollarlo.
  • La edad: es el principal factor de riesgo, ya que, a más edad, más probabilidades existen de sufrir hipertensión ocular.
  • Los corticoides: aquellas personas que hayan consumido esteroides y corticoides en altas dosis durante un largo periodo de tiempo son más propensas a sufrirla.
  • Los problemas oculares: la alta miopía incrementa la probabilidad de tener hipertensión ocular, así como personas con determinados traumatismos o enfermedades oculares, como hipermetropía.
  • La raza: se sabe que las personas de origen africano y las asiáticas presentan una mayor probabilidad de padecer glaucoma.
  • Llevar una mala alimentación.
  • Ser fumador.
  • Tener diabetes.

Síntomas

La hipertensión ocular pasa desapercibida y no se manifiesta con ningún síntoma, excepto cuando se sufre un ataque de glaucoma agudo de forma repentina, el cual provoca un intenso dolor.

Por este motivo, es fundamental realizar revisiones oftalmológicas anuales para poder detectar con tiempo si existe algún problema en la vista.

La relación de la hipertensión ocular y el glaucoma

Se estima que la mayor parte de los casos de glaucoma derivan de una presión ocular alta que ha pasado inadvertida durante mucho tiempo y que, por lo tanto, no ha recibido tratamiento.

Sin embargo, la hipertensión ocular no es lo mismo que el glaucoma. Se habla de hipertensión ocular cuando la presión intraocular está alta, pero el nervio óptico no se encuentra dañado, mientras que en caso de tener glaucoma el nervio óptico ya está dañado, y esto puede provocar que el paciente note pérdida de campo visual y de visión central, si la patología se encuentra avanzada.

El glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo y la segunda evitable tras las cataratas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es silenciosa y no da señales de aviso, de ahí la importancia de diagnosticarla a tiempo, ya que una detección temprana junto a un tratamiento adecuado puede reducir en más de un 95% los casos de ceguera.

Tratamiento de la hipertensión ocular

En caso de que el oftalmólogo detecte hipertensión ocular, existen diversas tratamientos para evitar que cause daño en el nervio óptico y derive en glaucoma.

  • Fármacos: se recetarían diferentes tipos y combinaciones de colirios para bajar la presión ocular, en caso de que no hubiera afectación del nervio óptico.
  • Tratamientos láser: si los colirios no funcionan existen tratamientos con láser.
  • Cirugía: en caso de que el paciente haya desarrollado glaucoma, la pérdida de visión no se puede recuperar, pero sí que se puede frenar la progresión de la enfermedad con una cirugía para reducir la presión intraocular.

En definitiva, la hipertensión ocular no se puede prevenir, pero sí se puede controlar con revisiones periódicas y reducir mediante diferentes tratamientos. Asimismo, adoptar hábitos saludables disminuye considerablemente las posibilidades de tener hipertensión ocular y de sufrir glaucoma.

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